«Nacido de mí», ¡¡¡¡¡Mi primer libro!!!!!

Bueno, familia, por fin a la venta mi primer libro, titulado “Nacido de mí”.

En resumidas cuentas, se trata de una recopilación de mis mejores textos -incluidos varios inéditos-, más de ochenta títulos en unas ciento sesenta páginas, que abarcan relatos cortos, reflexiones, epístolas y poemas. La temática es variada, predominando el amor y el desamor, la esperanza y la desesperanza. En definitiva, la cara y la cruz de la vida –sobre todo la cruz, no os engaño-.

Podéis descargároslo en formato PDF, por poco más de un euro visitando esta página: http://elcapi5.bubok.com , donde también podéis encargarlo en formato físico. No obstante, si sois de Vélez-Málaga, os aconsejo que acudáis a la única librería física en la cual se vende: Librería y papelería “La cuentacuentos” (C/ Alcalde Manuel Reina, al lado de la hamburguesería “Los Pakis”, frente al colegio Andalucía).

Un saludo y gracias a todos los que habéis hecho esto posible.

Desde tu lado de la mentira…

Míralo. Tan grande y desvalido, tan soberbio y humilde, tan audaz y estúpido. Sabes que es tuyo, porque, lo sabes ¿verdad? Dale su ración de castigo y ódialo como a ti misma. Porque, te odias ¿verdad? ¿Cómo, si no, destrozas aquello de valor que hay en tu miserable vida? Quizá sea porque sientes la misma excitación que un coleccionista caprichoso al romper su jarrón Ming. Ver resquebrajarse súbitamente lo que antaño fue pieza única en el mundo, poder sentir el poder de tus designios con la destrucción, aniquilando el ser y la esencia de lo que posees.

A ese incauto no le importaría matarse recorriendo las curvas de tu cuerpo. Sólo por recorrer el trazado sinuoso de tu cintura le robaría al sol la aurora boreal. Por adentrarse en el túnel de la perversión…estaría dispuesto a firmar con el mismísimo diablo su perdición. Por ello, mientras puedas, sigue inventando placeres inalcanzables para someter a tu esclavo.

No dejes de mirarle, cada vez desde más y más alto. Tanto que llegará a ser insignificante cual lejana estrella, tanto que la distancia será tal que incluso olvidarás lo que un día fue. Sin embargo, esa misma distancia en el espacio y tiempo puede ser la misma que le aleje de tu abismo.

Ahora, vuelve tu mirada al espejo que ignoras, mírate por un instante y tiembla…estás delante de un monstruo y ojalá encuentres a tu príncipe azul…

Los tipos duros también se acobardan ante estos monstruos.

Y tú, ¿eres una araña?

Este texto va dedicado a la inmensa mayoría de las personas hipócritas, falsas e interesadas que nos rodean.

Astuta araña, hoy te dedico estas letras para hacerte saber que, a pesar del pánico y repugnancia que tu presencia despierta en mi ánima, te admiro sinceramente.
Algún día entenderé tu capacidad de resistencia, tu inteligencia y tu meticulosidad a la hora de tejer esa tela que tan buenos resultados te da. ¿Cómo una tela tan fina es capaz de atrapar presas tan esquivas? Por favor, dime cuál es el secreto de tu constancia y eficacia.
Después, si lo deseas, revela a este humilde servidor de qué manera consigues mantenerte tan fría y calculadora como para no dudar ni un instante en embutir a tu víctima en esa maraña de desesperación.
¿Acaso es tu apariencia desvalida la que te confiere tales poderes? ¿Quizá se trate de tu sigilo? No, probablemente se trate simplemente de las ventajas de tu naturaleza arácnida.
Ahora comprendo, no es ni pánico ni repugnancia lo que siento por ti, es… ¿envidia?
Tal vez sea más execrable envidiar a una pérfida araña que serlo, pero, ¿qué puedo hacer yo contra tus letales armas? Por más que he tratado de esquivarte siempre consigues acorralarme hasta que quedo exhausto y moribundo, entonces te das media vuelta y consigo zafarme, mas ahora siento que no tengo fuerzas para huir.
Sólo me queda la esperanza de que algún día te cruces con una mayor que tú, juegue contigo, te acorrale, te oiga lamentar y suplicar, te envuelva es sus redes y finalmente, al menos antes de morir, pidas perdón y te arrepientas de haber colocado tantas trampas en el camino de los demás.

No escuches al mar.

Esta es una historia sin nombres. Sus protagonistas, una feliz pareja que convive desde hace varios años en un humilde piso situado frente a la playa.
Antes de ir a la cama, él siempre se sienta a contemplar el mar. Después, como si hubiera visto un fantasma, se dirige hacia su amada y le abraza aferrándose a ella como si la vida le fuera en ello.
Nunca entenderé por qué reaccionas de esa manera.-Le recrimina ella con voz de autoridad-. ¿Acaso te da miedo el agua?
Él, que sigue entregado a sus brazos, entre sollozos le contesta:
El mar fue testigo de un crimen y siempre me lo susurra suavemente al oído.
Ahora es ella quien tiene cara de pánico, no sabe de qué le habla y le pide que se explique:
¿Un crimen? ¿Qué crimen? ¡Llamemos a la policía!
Separándose a penas un palmo de ella, sin dejar de soltarle de la cintura y mirándole a los ojos con los suyos anegados en lágrimas, el desvalido joven le increpa:
¿No te acuerdas? Todo ocurrió aquella noche en la que traicionaste mi amor, robaste mis sueños y mataste mi confianza. Ya ves, no podemos llamar a la policía porque para ello no hay suficiente castigo.
Con el gesto totalmente relajado y con una mezcla de indiferencia e indignación, la ingrata le responde:
Ah, ¿era eso?, mira, lo mejor es que lo olvides. Simplemente, déjalo estar.

Un mar de hipocresía.

>Ven junto a mí, bañémonos en ese mar de hipocresía. Ahí podrás fingir tu bondad y ternura mientras yo cubro mi indiferencia bajo una marchita sonrisa. No nos quitemos la ropa, pues no eres digna de ver aquellas marcas que causó tu inconsciencia y yo no quiero sucumbir por el delirio de un espejismo.
Nada mar adentro en este océano turbio y negro. Cuando pierdas de vista la orilla, cuando la sinceridad esté completamente oculta por la densa niebla que supone tu mirada, entonces y sólo entonces, podrás invitarme a sentir el escalofrío que producen en mí tus agrias mentiras.
niebla-en-el-mar

Allí, a lo lejos, podríamos bucear hasta lo más profundo de este mar que tan bien dominas y que tan bien crees conocer. Quizá me guíes con la luz de tus ojos hacia lo más recóndito de la falsedad privándome de la luz del sol, ocultando una vez más la verdad, pero irás tan lejos que no sabrás cómo volver a la superficie.
Así, quedarás perdida y sola en lo más profundo y desconocido de tus dominios, pues yo nunca aprendí a nadar en ese mar de hipocresía.

Abrazo roto

Un abrazo roto al anochecer dejaba traslucir una historia de dolor con sabor a traición. Ese abrazo ponía fin a una amarga discusión decorada por gestos de disculpa.
El trasfondo de la situación era la desesperanza y el desaliento que denotaban los ojos vidriosos de ella. »¿Qué más hacer por ti?» Parecía recriminarle, »¿Cómo seguir adelante si tú eres mi obstáculo? Desearía que comprendas que esto no puede continuar.»
Él, que sabe que como ella ninguna, insiste y se disculpa auto inculpándose, no encuentra las palabras que le convenzan porque ni él mismo se perdona, sólo le queda recurrir al recuerdo, a los proyectos y a la lágrima fácil.
Ahogados los dos en un mar de lágrimas, ven naufragar su relación en las sombras de la noche.
Como último gesto de compasión, ella le ofrece su ternura, la calidez de sus brazos y por última vez le permitirá sosegarse al ritmo de los latidos de su corazón. Así fue como el amor dio paso a un abrazo roto.

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