»¿Sabes? Me emborraché bebiéndome tus lágrimas de odio y rencor y estuve ebrio por el dolor, creí ser poseedor de tu amor y a cambio te entregué mi mundo. Soñé con aquel presente y vi claro mi futuro. Hoy sueño con el pasado y el mañana se hace oscuro».
Así es, sombras del ayer se proyectan sin cesar sobre este oscuro presente y perturban mi persona. Recuerdos inéditos hasta entonces que ahora se apoderan de mi ser y no sé por qué, pero más no puedo entristecer, sé lo que debo hacer, aunque no sé si podré.
Tengo un camino que seguir mas no sé por dónde ir, no quiero que me vuelvan a herir pero no voy a huir. A lo lejos un nuevo amor vi venir, no obstante la niebla del devenir le hizo morir.