«Nacido de mí», ¡¡¡¡¡Mi primer libro!!!!!

Bueno, familia, por fin a la venta mi primer libro, titulado “Nacido de mí”.

En resumidas cuentas, se trata de una recopilación de mis mejores textos -incluidos varios inéditos-, más de ochenta títulos en unas ciento sesenta páginas, que abarcan relatos cortos, reflexiones, epístolas y poemas. La temática es variada, predominando el amor y el desamor, la esperanza y la desesperanza. En definitiva, la cara y la cruz de la vida –sobre todo la cruz, no os engaño-.

Podéis descargároslo en formato PDF, por poco más de un euro visitando esta página: http://elcapi5.bubok.com , donde también podéis encargarlo en formato físico. No obstante, si sois de Vélez-Málaga, os aconsejo que acudáis a la única librería física en la cual se vende: Librería y papelería “La cuentacuentos” (C/ Alcalde Manuel Reina, al lado de la hamburguesería “Los Pakis”, frente al colegio Andalucía).

Un saludo y gracias a todos los que habéis hecho esto posible.

Muerte en la carretera

Estoy aquí desplomada,
en medio de la carretera tirada,
en mitad de la nada,
soy el centro de indiferentes miradas,
estoy de mi cuerpo despojada,
la claridad me es negada,
me invade la frialdad,
me inquieta esta oscuridad
me asusta esta soledad,
me gustaría estar acompañada,
sobre algunos brazos reclinada.

No sé qué ha ocurrido, por qué yazgo inerte en esta diabólica lengua negra de asfalto. El móvil suena, y aunque lo percibo cercano está muy lejos para mí, no puedo moverme, no puedo hablar, sólo veo la oscuridad rota por veloces luces que pasan a mi alrededor.
Móvil…luces veloces…ya empiezo a recordar. Iba en mi coche, hablaba con alguien, quizá le contaba a mi madre con ilusión mi primer día en el nuevo trabajo, quizá le declaraba mi amor a Mario, quizá le deseaba las buenas noches a Clara, mi hija.
El miedo embarga mi corazón, noto el frío aliento de la muerte susurrándome al oído: ‘’Ha llegado tu hora’’. No, todavía no -le digo-, soy demasiado joven como para recorrer de tu mano esta lúgubre senda que me lleva al infinito.
La impotencia y el pánico se adueñan de mí, escucho a lo lejos el sonido de las ambulancias, pero ‘’yo veo cómo se derrama por delante de mis ojos un torrente de vida que ya no volverá a su cauce, ya no volverá la vida, pues ya está perdida’’.
Allí pereció Carmen, sobre la carretera, como consecuencia de un choque frontal y mortal contra una farola al esquivar a un borracho que salió ileso. Murió creyendo que ella era la culpable, murió sin que alguien oyera sus últimas palabras gritadas en silencio, cruzó con impotencia la frontera hacia la eternidad y sólo la luna fue testigo de su trágico final.

Gracias mamá

Un día me levanté de la cama y conmigo se despertaron ciertas dudas que no acertaba a responder, me di cuenta de la dicotomía existente entre pensar y actuar, entre decir y callar, en definitiva entre ser sinceros y valientes frente a ocultar nuestro interior bajo una capa de indiferencia.
Por eso hoy he decido ser valiente, no te equivoques mamá, sabes que no estoy hablando por mí solo, sino también en nombre de los demás, de mis hermanos y de mi padre. Aquéllos no escriben nada pero intentan demostrarlo a su manera, el viejo quizá no lo haga por no estar acostumbrado a hablar de amor.
Trato de hacerte ver el profundo cariño y respeto que te has granjeado entre todos nosotros, porque cuando nos encontramos en el precipicio te buscamos y estás allí desde el inicio, porque aunque no entiendas las situaciones siempre nos ayudas a afrontarlas, porque cuando las espadas están en alto tú siembras la paz, porque cuando algo va mal siempre nos acordamos de ti y cuando va todo bien pasas a un segundo plano aceptándolo con resignación.
Es de suponer que nuestra actitud egoísta es ley de vida, como lo es que algún día nos tengamos que marchar, primero de tus brazos y luego rumbo hacia lo desconocido. Esta cuestión es la razón por la cual me animo a escribirte estas líneas, no quisiera dejar los deberes para última hora y después arrepentirme.
Básicamente intento decirte que cuando el árbol empieza a secarse es cuando más hay que regarlo, pues bien, nuestro cariño será para ti como el agua para el árbol, ese árbol que ha dado a la vida sus frutos, el mismo que nos cobija sin pedir nada a cambio, el mismo que tanto nos ha enseñado.
Y es que de ti hemos aprendido a respetar a los demás como base para respetarnos a nosotros mismos; nos has enseñado que la fidelidad existe; vemos en ti un ejemplo de valentía y perseverancia hasta en las situaciones más difíciles, aunque en alguna ocasión la toalla rozara la lona; en definitiva eres el paradigma de cómo supervivir con dignidad.
Como si de Atlas se tratara, te echas el mundo a tus espaldas y bajo tu cobijo seguimos adelante, con la seguridad de saber que tú nos levantas tras cada caída. Cual Hércules pareces invencible y tu fortaleza se contagia. Por todo ello te doy las gracias, por darme las armas necesarias para afrontar cada situación y superar con solvencia aquéllas más difíciles…gracias mamá.

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