Deporte nacional: La envidia.

No sé cuántas veces habré intentado escribir al respecto, pero siempre descubro una nueva modalidad de envidia. O mejor dicho, un nuevo nivel. Y es por eso y por ser testigo, no víctima ni portador de ella, por lo que nunca me decido de veras a escribir algo.

Sin embargo, las ideas se me han aclarado bastante al ser yo mismo víctima de tan mezquino ¿Sentimiento? ¿Actitud? Sea lo que sea, me ha tocado sufrirlo con creces desde que comenzó el año y por fin voy a publicar algunos casos de envidia.

Y me he dado cuenta de la gran variedad de motivos que pueden despertar la envidia en el prójimo, por nimios que parezcan ser. Por ejemplo, vas al gimnasio y te pones a levantar kilos. Se pone a tu lado el típico niñato gilipollas a levantar los mismos kilos que tú, mientras te mira con aires de suficiencia, cuando no de superioridad. Entonces tú te planteas irte de allí o decirle: ‘’mira campeón, cuando tardes 9 segundos por repetición, con un movimiento estricto, date el gusto de compararte’’. Pero la cosa no se queda ahí. Hay más motivos para levantar envidias. Vas andando y los retaquitos te miran hacia arriba y les notas el odio camuflado de indiferencia en la mirada –cómprate tacones, imbécil, me entran ganas de decir-.

Pero la envidia en temas de ocio no tiene nada de malo en comparación con las de temas laborales. Ahí te encuentras de todo, auténticas carnicerías en tu espalda, que van desde el que simplemente te critica desde primera hora; hasta el que te adula por delante, mientras que por detrás dice eso de ‘’sí, pero…’’; pasando por aquél de ‘’ya os lo decía yo…’’. Da igual todo lo bien que lo hagas. Siempre hay un pero o un motivo de mofa o burla para resaltar el defecto que hace mella en el resto de cualidades que envidian de ti. Como ese amigo tuyo de toda la vida, que no sabe hablar, pero que se ríe de ti cuando tienes un lapsus linguae. O ese otro, que no soporta que escribas mejor que él y, en cuanto ve uno de tus textos, te tira en cara que si eres un sensiblero –cuando el texto en cuestión es de sentimientos, pues cuando es de otra temática también la resaltará para despreciarlo igualmente- y lo publica a todo Cristo sin que nadie le pregunte.

En fin. No voy a mencionar nada de las envidias por las posesiones. Por fortuna o por desgracia ahí no hay motivos para envidiarme. Mas no me quedo a gusto si no me río públicamente de eso que la peña denomina ‘’envidia sana’’, que consiste en envidiar con buenos sentimientos -supongo- los logros ajenos. Pero bueno, suena de puta madre, y por eso digo que tengo envidia sana de Cristiano Ronaldo. Si es que soy un pedazo de pan…

Si la envidia es mala y no puta, ¿Por qué los envidiosos son unos hijos de la gran puta?

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar