Si en lo más íntimo de tu seno albergaras tal desesperanza que los minutos fuesen horas y los días sólo noches con sol, ¿serías capaz de pactar con el diablo?
Si, llegado el momento, el ángel caído te lo reclamara…
¿Le darías tus ojos al rey de las tinieblas sólo por ver feliz a quien sabes que te traicionará? Yo no los quise para mí a pesar de saber que ella sería feliz, pero no conmigo.
¿Le regalarías tus oídos a tan oscuro ente? A mí no me importó con tal de oír un falso ‘’te quiero’’ de la persona amada.
¿Derramarías hasta la última lágrima de tus ojos para divertimento de Satanás únicamente con la intención de hacer feliz a la causante de tu llanto?
¿Pasarías la eternidad inhalando el azufre del infierno a cambio de volver a oler la fragancia que antaño te cautivó? Yo aún sigo embriagado por su esencia.
¿Le otorgarías la capacidad de tu memoria a Satán por recordar tan sólo un buen momento pasado junto a quien tanto te despreció? Yo ahora no recuerdo ni quién fui.
¿Estarías dispuesto a darle tu corazón a ese ser macabro? Yo quise hacerlo para que me guardase un sitio en el corazón de quien me lo destrozó.
¿Te degollarías a ti mismo para calmar la sed de Lucifer con tu propia sangre y así volver a beber de los labios de aquélla que no dudó en compartirlos con otro?
Yo deseé rubricar mi destino con estas condiciones, pues para mí no había nada que perder. Es más, habría concedido mi alma con gusto por un último gesto de desaire cara a cara, pero el diablo nunca llegó a su cita con mi destino. Quizá prefirió sellar la senda de algún otro pobre infeliz que quizá hoy sea su lacayo, pues yo soy libre…
Espero que al leer esto al menos hayas podido escuchar tu conciencia, llorar de alegría (también me vale de tristeza), respirar aires de cambio, recordar experiencias pasadas, sentir tu corazón y/o valorar lo que tienes, pues para morir siempre hay tiempo…
Sold my soul