Pasando página

Hoy la indecisión ha vuelto a llamar a mi puerta y yo la he albergado una vez más en mi ser. No sé si por seguridad o por temor, pero cual molesto huésped no puedo expulsarla y miles de dudas me asaltan a cada momento sin lograr hallar las respuestas que apacigüen a este dolorido corazón.
Sentimientos encontrados se enfrentan en una cruel pugna por vencer, la valentía contra su más temido rival: la cobardía. Temible oponente al que derrocar en una lucha desigual, desigual por contar con aliados como la indecisión, el miedo, el rencor, la desesperación…No obstante, el afán de superación apoyará denodadamente a la valentía y venceré sin remisión ese cobarde temor.
Sacaré fuerzas de esta flaqueza para mirar cara a cara al destino y ser yo quien lo elija, esta vez no seré su víctima, pues ahora tengo las armas y el valor suficiente como para atacar yo primero y no encajar inmerecidos golpes. Ha llegado mi hora y quisiera pasarla contigo…

Ahí os dejo Turn the page, interpretado por Metallica. Espero os guste.

Sólo el reflejo de una reflexión

Hoy, reflexionando trato de encontrar la forma de:
calmar a mi indómito corazón,
convencer a mi confusa razón:
‘’ya no volveréis a oler esa flor,
ya no sentiréis más su calor;
os espera un nuevo amanecer
y su amargura ya no os hará desfallecer.
Que nunca estuvo allí, eso lo debéis saber;
que nunca os amó, eso lo debéis reconocer;
que jamás os animó, eso lo debéis ver;
que jamás os respetó, eso lo debéis comprender’’.

Lúgubres recuerdos despierta su presencia cercana y distante. Lo mejor de su paso devastador por mi vida es:
la reconstrucción del daño cometido,
pues el gesto resultó ser fingido
y mi corazón antes malherido
ahora está de amor henchido.
Ayer la melancolía me aturdía,
hoy mi sonrisa refleja alegría
y mañana…más todavía.

Así es, reflexiones en voz alta (provocadas por una visión fugaz) para apaciguar mis nervios, calmar mi corazón, dar argumentos a mi razón, despertar conciencias y vanagloriar egos.

Va por vosotro@s

Porque cuando nació la desesperanza el miedo me invitó a sucumbir, porque cuando luché contra el miedo sólo vuestra virtud me salvó, porque del mismo miedo la virtud surgió…la virtud de superarlo, porque os diviso en el horizonte cuando me encuentro perdido en el camino, por ser ese hombro en el que me apoyé, por ser ese pañuelo en el cual mis lágrimas sequé, por ser esa palabra que da aliento a mi ánima, por dotar de significado al término amistad, por no cobijar la maldad…por todo eso y mucho más: Gracias
A ti perrillo por tu fidelidad y lealtad,
a ti Arystor por tenerme que aguantar,
al maestro por aportarme sabiduría cada día,
a ti lokillo por mostrarme el valor de la cordura,
a Tania por regalarme su dulzura,
a Juan por verlo todo de otro modo,
a Juany por estar conmigo hasta en el lodo,
a ti Manolo por no desaparecer,
a ti Canio por junto a mí crecer,
a Sergio por mostrarme el rap y sus virtudes,
al nano, que siempre estuvo aquí, no lo dudes.

 

Es una deuda que tengo con vosotr@s. El orden elegido es aleatorio, no os enfadéis. A otras grandes personas como Bea, Desi, Hierro, Jose Antonio, Ángela, Juanda, Pablo…y muuuuchos compañer@s de clase y trabajo…no creáis que me olvido de vosotros, pero es que estos pobres llevan padeciéndome ya mucho tiempo.

P.D. espero que no me hagáis tragar estas palabras en un futuro.

Amor escondido

Siento que sus ojos me iluminan, son la guía que me ha de conducir por el camino de la felicidad. Cada palabra suya borra un mal recuerdo, cada sonrisa regalada da vida a mi alma, cada mirada encontrada…me anima a buscarle.
De ella sólo sé lo que mi corazón me dicta, de mí sólo sabe lo que ve, somos dos desconocidos que desconocemos nuestros sentimientos. El temor a un nuevo fracaso me aleja de ella, pero la ilusión de ser correspondido me incita a seguir adelante. Mi mente no descansa, »su ser me ha devuelto el sueño, sueño con su voz, su voz me da la esperanza de sentir su piel, su piel me invita a tocarla, tocarla sería un placer, un placer sería amarle, amarle a usted, usted sería mi vida, mi vida será de usted…»
Con impaciencia afronto un nuevo día, no verle es un fracaso, verle fugaz es una tortura y la inquietud por saber algo de su vida me desespera. Sólo sé que no puedo parar de pensar en ella y que cada segundo sin su presencia es una eternidad perdida en el vacío.
Quisiera decirte tantas cosas…no sé cómo empezar, ‘’desearía que todo permaneciera igual, que la pasión nunca corrompiera este amor de mi por vos, que tu sonrisa siguiera siendo un enigma por descifrar, que mi mirada continuara invitándote a amar, que tus palabras siguieran alimentando las llamas de este corazón que ya se empieza a quemar…’’

Muerte en la carretera

Estoy aquí desplomada,
en medio de la carretera tirada,
en mitad de la nada,
soy el centro de indiferentes miradas,
estoy de mi cuerpo despojada,
la claridad me es negada,
me invade la frialdad,
me inquieta esta oscuridad
me asusta esta soledad,
me gustaría estar acompañada,
sobre algunos brazos reclinada.

No sé qué ha ocurrido, por qué yazgo inerte en esta diabólica lengua negra de asfalto. El móvil suena, y aunque lo percibo cercano está muy lejos para mí, no puedo moverme, no puedo hablar, sólo veo la oscuridad rota por veloces luces que pasan a mi alrededor.
Móvil…luces veloces…ya empiezo a recordar. Iba en mi coche, hablaba con alguien, quizá le contaba a mi madre con ilusión mi primer día en el nuevo trabajo, quizá le declaraba mi amor a Mario, quizá le deseaba las buenas noches a Clara, mi hija.
El miedo embarga mi corazón, noto el frío aliento de la muerte susurrándome al oído: ‘’Ha llegado tu hora’’. No, todavía no -le digo-, soy demasiado joven como para recorrer de tu mano esta lúgubre senda que me lleva al infinito.
La impotencia y el pánico se adueñan de mí, escucho a lo lejos el sonido de las ambulancias, pero ‘’yo veo cómo se derrama por delante de mis ojos un torrente de vida que ya no volverá a su cauce, ya no volverá la vida, pues ya está perdida’’.
Allí pereció Carmen, sobre la carretera, como consecuencia de un choque frontal y mortal contra una farola al esquivar a un borracho que salió ileso. Murió creyendo que ella era la culpable, murió sin que alguien oyera sus últimas palabras gritadas en silencio, cruzó con impotencia la frontera hacia la eternidad y sólo la luna fue testigo de su trágico final.

Un buen tratador maltratado.

Hoy Antonio va al trabajo como un día más de su vida. Verá la mirada de arrogancia de su jefe, el despotismo del ‘’encargaillo’’ y escuchará el murmullo de ironías tosco y malsonante de sus compañeros a su paso.
Trabaja a destajo en una empresa de transportes y lucha contra el cansancio y la suerte cada día, cada minuto, cada segundo. Mientras conduce piensa en sus cosas: la velocidad, la carretera, que no le pillen con el tacógrafo amañado…pero no puede evitar pensar en su familia, esa cuyo trabajo le arrebató: piensa en esos niños que no tiene porque perdió la patria potestad, esa casa que no posee porque se la quedó su mujer, esa mujer que perdió porque encontró a otro que le hacía más compañía.
¿Por qué? Se pregunta Antonio sin acertar a responder. No encuentra explicación a su lamentable situación: ‘’ ¿Por qué lo he perdido todo? ¿De qué soy culpable? Si soy un buen padre, un marido atento y fiel, un hombre trabajador…Todo lo di sin reservas y así me lo paga la vida: mi hogar es mi camión, que ni siquiera es mío; trabajo para pagarle la casa a mi ex mujer; no puedo ver a mis hijos ni tan siquiera cuando me pertenece; le paso una paga compensatoria a mi ex y la manutención a mis hijos; a final de mes paso hambre. ¿Cuál puede ser la solución?’’.
En efecto, Antonio fue acusado de malos tratos y tuvo que soportar la humillación de ser esposado delante de sus hijos. Afortunadamente quedó libre de las rejas, pero lleva con resignación el estigma de mal-tratador, a lo cual se le suma la insidiosa etiqueta de ‘’putero’’ que bien se encargó de alimentar la que fuera su mujer.
Ahora va al destino con su camión, pero va desorientado, sin rumbo, sin saber qué hacer, sin motivación para continuar, sólo piensa en que sus hijos se hagan mayores y sepan dilucidar lo que realmente ocurrió en sus vidas, que él siempre luchó por tenerlos, que gracias a él pudieron prosperar todos ellos (incluida su mujer y el amante de ésta), que la vida le dio las espaldas pero él supo seguir adelante.

Espero haber reflejado tu historia…

Gracias mamá

Un día me levanté de la cama y conmigo se despertaron ciertas dudas que no acertaba a responder, me di cuenta de la dicotomía existente entre pensar y actuar, entre decir y callar, en definitiva entre ser sinceros y valientes frente a ocultar nuestro interior bajo una capa de indiferencia.
Por eso hoy he decido ser valiente, no te equivoques mamá, sabes que no estoy hablando por mí solo, sino también en nombre de los demás, de mis hermanos y de mi padre. Aquéllos no escriben nada pero intentan demostrarlo a su manera, el viejo quizá no lo haga por no estar acostumbrado a hablar de amor.
Trato de hacerte ver el profundo cariño y respeto que te has granjeado entre todos nosotros, porque cuando nos encontramos en el precipicio te buscamos y estás allí desde el inicio, porque aunque no entiendas las situaciones siempre nos ayudas a afrontarlas, porque cuando las espadas están en alto tú siembras la paz, porque cuando algo va mal siempre nos acordamos de ti y cuando va todo bien pasas a un segundo plano aceptándolo con resignación.
Es de suponer que nuestra actitud egoísta es ley de vida, como lo es que algún día nos tengamos que marchar, primero de tus brazos y luego rumbo hacia lo desconocido. Esta cuestión es la razón por la cual me animo a escribirte estas líneas, no quisiera dejar los deberes para última hora y después arrepentirme.
Básicamente intento decirte que cuando el árbol empieza a secarse es cuando más hay que regarlo, pues bien, nuestro cariño será para ti como el agua para el árbol, ese árbol que ha dado a la vida sus frutos, el mismo que nos cobija sin pedir nada a cambio, el mismo que tanto nos ha enseñado.
Y es que de ti hemos aprendido a respetar a los demás como base para respetarnos a nosotros mismos; nos has enseñado que la fidelidad existe; vemos en ti un ejemplo de valentía y perseverancia hasta en las situaciones más difíciles, aunque en alguna ocasión la toalla rozara la lona; en definitiva eres el paradigma de cómo supervivir con dignidad.
Como si de Atlas se tratara, te echas el mundo a tus espaldas y bajo tu cobijo seguimos adelante, con la seguridad de saber que tú nos levantas tras cada caída. Cual Hércules pareces invencible y tu fortaleza se contagia. Por todo ello te doy las gracias, por darme las armas necesarias para afrontar cada situación y superar con solvencia aquéllas más difíciles…gracias mamá.

Atisbo de una traición.

Tengo prisa por llegar a la cama, aún pienso que mi dulce amada espera mi llamada, pero no es así, hace tiempo que murió la esperanza de hacerle conciliar el sueño con mis palabras de amor, hace tiempo que otro es el dueño de su sueño. A mí sólo me queda buscar la razón de esa traición, de qué manera me sustituyó en su corazón.

Aquí, tumbado en mi cama mirando absorto al infinito, me pregunto en vano por qué tuvo que fenecer la verdad, dónde guardó la sinceridad, por qué tanta maldad, cómo acalló su conciencia. Trato de averiguar cómo se pudo enfriar su cálida mirada y sólo acierto a culparme a mí mismo, soy culpable de amar sin condiciones, de querer ser aire para tomar cada parte de su ser, de permitir que cada latido de mi corazón dictara un monólogo de amor por ella, de entregarlo todo a cambio de desprecio continuado, de tragar orgullo al perdonar, de obviar la evidencia… si me estás leyendo te pido perdón (no hace falta decir nombres, pues sabes que mi amor por ‘’vos» es inconfundible).

Es lo único que te he pedido desde que nos conocemos, nunca te pedí explicaciones de ningún tipo, mi fe me cegó y no quería ver que tus furtivas visitas a los brazos de otros no eran encuentros infantiles, eran malintencionados. Ahora sé que aquella voz masculina y melosa no eran imaginaciones mías, como también sé que aquél era más que un amigo, era la evidencia de una infame traición.

En este momento, inmerso en mis sueños te veo cual tangible realidad, te sigues mostrando esquiva y altiva, sin tiempo para mí y mis estúpidos actos de pobre diablo enamorado, te busco y no te encuentro, algo escondes con inconcebible frialdad, me miras y me congelo, te miro y te vas, me pareció escuchar algo pero no dijiste nada, intento quedar contigo pero estarás ocupada… ya me llamarás.

Poco a poco el sueño torna en pesadilla: la llamada no llega, te llamo y no me coges, no quiero molestar pero la ansiedad me atormenta y necesito oír tu voz, de repente me coges la llamada… espero con impaciencia una palabra tranquilizadora. No llega esa palabra, al otro lado se oye una conversación, me niego a aceptar lo que oigo y me engaño, por fin te das cuenta y acabas con el tormento, cuelgas y apagas los teléfonos. Yo seguiré esperando con impaciencia y haciendo caso omiso a mi razón, mejor escucho a mi corazón: «Seguro que todo tiene una buena explicación, mas no saldrá de tus labios…»

Cercano está el fin de esta pesadilla: Sus sábanas, antes testigos de nuestra pasión, ahora son cómplices de la tentación, yo… víctima de su traición, allí quedó muerto su amor, el mío aún lo conservo con dolor.

Por fin despierto del letargo y miro con desconcierto las paredes de mi cuarto, todo sigue igual pero ya nada es lo mismo. La almohada está húmeda, cojo el teléfono, tengo que escribirle el sms deseándole los buenos días, ya sé qué le voy a escribir, pero de pronto vuelvo a acordarme: no ha sido un sueño, mi dulce amada es una triste amargada, no perdí nada porque nada tuve, me acompaña mi soledad, tengo un fuego que apagar y una realidad que asimilar porque todo esto son sólo recuerdos del atisbo de una traición…

Pintura: La muerte de Marat, por Jacques-Louis David (1793)

Zenit,»Siento»…No te la tomes al pie de la letra…

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