Delirios de una ensoñación.

Durmiendo plácidamente en tu regazo

embriagado por el dulce sonido de tu risa

creí pisar el cielo.

Allí no tenía conciencia

de mi ser terreno

pues todo estaba hecho,

pues yo estaba satisfecho.

Mirándote un instante,

quedé hipnotizado toda una eternidad,

mas hoy tu ausencia

me devuelve a la realidad.

Ahora miro entre mis manos

y no encuentro nada,

sólo veo mi reflejo en el espejo

aturdido por el delirio que me encierra

en lo más trágico de mi lamento.

Lamento que ahoga la melodía de tu voz,

lamento que perturba por entero mi interior.

¿Y tú qué cantero eres?

Hace unos días leí un libro de mi autor favorito, José Antonio Marina, titulado ‘’La pasión del poder. Teoría y práctica de la dominación’’. Me llamó poderosamente la atención que en las últimas líneas del mismo narrase una pequeña historieta que era exactamente igual a una cuestión que yo mismo me planteé junto con algún compañero de trabajo.
Empecemos con mi anécdota…
Un buen día, ante lo tedioso y humillante de mi trabajo reflexioné sobre mi cometido y llegué a la conclusión de que a pesar de mi ínfima categoría laboral sin mi esfuerzo y el buen hacer de los que comparten mi tarea no podría desarrollarse la gran actividad que a lo largo del día se lleva a cabo en nuestro lugar de trabajo. Le hice saber mi reflexión a un compañero, que hace algo parecido a mi (menos que yo porque su categoría es un peldaño o dos superior a la mía) y su respuesta fue: ‘’bueno tío, yo creo que importante es el gerente. Nosotros sólo somos ‘’pringaos’’ que estamos todo el puto día puteados’’. Yo insistí en que eso es consecuencia de nuestro puesto, pero no la esencia del mismo, que, a mi juicio, consiste en ayudar a los demás soportando estoicamente ‘’hijoputadas’’ . Al tiempo, se lo comenté a otro de la categoría del anterior y su respuesta fue: ‘’pues yo sólo sé que hacemos lo que nos mandan y punto, no hay más misterio que ese, simples marionetas’’. Yo le dije que eso era parte de nuestro trabajo y no nuestra función ya que ésta va mucho más allá de la simplicidad de cumplir órdenes y actuar como hombres de paja.
Ahora la historieta del gran J.A. Marina:
‘’Sucedió en el tiempo de las catedrales. Un vecino visitó una de ellas en construcción y llegó al tajo donde trabajaban los canteros, esculpiendo unas piedras. Se acercó a uno de ellos y le preguntó: – Usted, ¿qué está haciendo?
-¡Sudando con esta maldita piedra que Dios confunda! ¡Qué asco de trabajo! ¡A ver cuándo suena la campana y nos vamos!
El paseante se dirigió a un segundo cantero y le preguntó lo mismo y éste le respondió:– lo que me han mandado. Un cubo de piedra para un muro.
Por fin se acercó al tercero repitiendo la pregunta: -¿Y usted qué está haciendo?
El cantero respondió con entusiasmo: -¡Estoy construyendo una catedral!’’
El pobre cantero, al igual que yo desempeñaba una tarea casi anodina, insignificante, tediosa y lo peor es que ni vería terminada la catedral ni menos aún participaría de sus beneficios…sin embargo se sentía parte integrante (si no fundamental) de un engranaje que le superaba y lo mejor de todo, le dignificaba…al fin y al cabo, mi trabajo no es tan humillante.

Espero que os haya gustado y sobre todo que os anime a reflexionar sobre qué tipo de canteros sois…y por qué…

¿Qué queréis?

Esta frase expone toda mi esencia.

¿Qué queréis? sólo soy un guerrero con alma de poeta, mi escudo es mi semblante, la palabra mi arma.

Arystor me suele decir que ésta es una de sus frases favoritas. Para mí es un honor y un orgullo ya que es de este humilde servidor.
P.D. la tengo puesta en »sobre mí» pero poca gente repara en ella…

10 Características inequívocas del buen amigo.

Es curioso, el otro día recibí un e-mail diciendo lo que era un buen amigo. Era un e-mail para reírse un rato. Al leerlo no compartía muchas de las cosas que leí y por tanto no me hizo demasiada gracia aunque reconozco que tenía sus puntos. La cuestión es que me puse a reflexionar sobre qué considero yo amistad, o qué es para mí un buen amig@. Tras largo rato meditando al respecto me di cuenta de que en medio de mi paranoia a la vez que sacaba conclusiones serias estaba recordando e imaginando anécdotas y gilipolleces tales como…
1º El buen amigo es el aquél que se ríe de un chiste malo que cuentas en público con tal de evitarte el ridículo.
2º Es el único en el que confías para poner a prueba a tu novia…sobre todo si es más feo que pegarle a un padre.
3º Es de las pocas personas cuyos insultos a tus antepasados no te molestan.
4º Sólo le dejas el coche a él…pues sabes dónde vive toda su familia, por si las moscas.
5º Cuando te emborrachas te hace las putadas más grandes…para que escarmientes. ¡Ah! Aquí también es él quien coge el coche.
6º Sólo a él le contarías tus problemas de erección…para que te consuele con los suyos.
7º Sabes de sobra sus gustos en cuestión de tías, por eso no le presentas a ninguna de tus amigas.
8º Tu madre lo quiere casi tanto como a ti sólo que a él no le hace tirar la basura.
9º Tu novia no lo puede ni ver.
10º Cualquier gilipollez que se te ocurra.
En fin, estas son algunas de mis paranoias. Espero que por lo menos os hayáis reído y que os entre el gusanillo de imaginar tonterías de este tipo (entretiene más de lo que parece, probadlo) y si la compartís con el resto mejor aún.

El aborto, licencia para matar.

Antes de nada advertir que estas imágenes son duras, tanto que no se las aconsejo a menores de…bueno iba a decir de dieciocho, pero como nuestro presidente quiere permitir a niñas de dieciséis años abortar sin permiso paternal…pues entonces no se lo recomiendo a menores de dieciséis años.


Este post no tiene finalidad política, es sólo un documento informativo. Abortar no es sólo quitarse una »preocupación», es matar a alguien que no ha hecho nada.

El vídeo elegido ha sido este porque comparto los mensajes que da, ilustra las consecuencias del aborto y no cae en la tentación de hacer hablar al niño…con lo que se ve hay más que suficiente.

Quizá sea un poco duro, pero ¿no sería más justo matar a quien esté dispuesto a hecerle eso a un ser humano?

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