Malditos recuerdos.

Ya ves, aquí me encuentro yo esta noche rodeado de indiferentes estrellas. Lejos está el tiempo en que eran atentas espectadoras de tu pasión entre mis brazos. Tan lejos como la inspiración, que acudía a mis labios para recitarte los más ardientes poemas de amor mientras mis dedos recorrían sutilmente tu silueta, memorizando centímetro a centímetro lo que hoy es causa de mi perdición.

Ahora, con la inspiración marchita, recuerdo aquel consejo que me dio Neruda cuando escribió aquello de que tenemos que permitirnos alguna vez en la vida huir de los consejos sensatos de los demás. Quizá debí haberle hecho caso omiso a él mismo y escuchar las advertencias de los demás; pero cuando estamos enamorados la realidad se distorsiona y lo que parece coherente es una locura, la locura parece belleza, la belleza es aquello que se ama, y tú eras muy bella para mí. Créeme. –Creedme.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar