¿Has sentido alguna vez un vacío tan profundo y tan negro que te lleva a la total desesperanza?
Con frecuencia, me he sentido agotado y exhausto de tanto luchar para ningún resultado, pero el vacío interior que vuelvo a experimentar es algo que ya no recordaba. Parecía estar tan lejos, que lo creí desterrado para siempre. Sin embargo, vuelve a estar ahí esa sensación de apatía y desánimo que tanto esfuerzo me llevó superar.
Como suele ocurrir, todo sucede en cuestión de segundos. Apenas un “no” o similares basta para destrozar tu mundo y transformar tu ánimo en desánimo, tu fuerza en debilidad.
Supongo que tendré que volver a sacar fuerzas de donde no las tengo para levantar la cabeza otra vez, y que debo ser optimista y mostrar el sitio por donde entra un rayo de luz en la caverna, pero esto de tener los codos desgastados de tantas caídas ya empieza a aburrirme.