«A veces me gustaría ser tierno como la esponja, suave como la seda y dulce como el azúcar. Pero, en este nido de víboras, no me queda más remedio que ser duro como la roca, áspero como una lija y agrio como el vinagre.»
Dicen que en el punto medio está la virtud. Pero nadie dice que la virtud solo la tienen los que saben encontrar el punto medio.