«Cuando, al verte, sus ojos se iluminen y sus palabras se escondan, recuerda. Cuando no pueda parar de sonreír a tu vera, recuerda. Cuando se sienta demasiado pequeño ante ti, recuerda. Cuando le beses y le sientas levitar, recuerda. Cuando lo mires y se derrita, recuerda. Cuando le acaricies y se evapore, recuerda.
Finalmente, cuando le dejes tirado, olvida que una vez alguien te amó más que a sí mismo. Ya de nada servirá recordar.«
Sin embargo, nunca dejes de arrepentirte…