Y todo se derrumba…

Te sientes bien al ver los frutos de tu duro trabajo, la recompensa a tu inconmensurable sacrificio. Estás rodeado de aquéllos por quienes tanto has dado y te crees admirado por todos. Tienes alguien a quien amar y por quien ser amado. Crees haber llegado a tu cénit tras haber cruzado la meta antaño fijada y te regocijas por ello.

Pero no, la vida te depara grandes sorpresas y duras estocadas de las cuales brota sangre a raudales que, coagulada, se transforma en ríos de negro rencor. Rencor incorregible que se agria al rememorar el estrepitoso derrumbe del feliz mundo que una vez habitaste. Es entonces cuando te das cuenta que eres incapaz de recordar sin dolor, y es en ese momento donde descubres el odio que te carcome y del cual nace tu misantropía.

Por ello…

Donde veías dulces damas,

hoy ves putas por doquier.

Donde fieles amigos,

hoy pajes de alquiler.

Tan sólo hay que mirar hacia otro lado.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar