No me juzgues por lo que dije, sino por lo que callé. Si alguna vez obvié la virtud de mi sinceridad, ahogándola en un cruel silencio nacido de mi somnolienta conciencia, merezco ser reprendido con dureza exacerbada. Empero, si despierto tu indignante indignación con mis aleccionadoras palabras, entonces rinde pleitesía a este justiciero de la palabra. Si quebranté tu imaginación mostrándote la cruel realidad, no te quejes y agradece. Si hablé careciendo de potestad para ello, entonces imploro perdón, mas si te di el consejo que pediste sin ser de tu agrado entonces es que algo debes cambiar. Finalmente, si buscas el amparo de mis palabras y sólo te obsequio con pétrea indiferencia, entonces reza, pues llevaré tiempo bajo tierra.
Mes: septiembre 2009
Sueños del olvido.
Este texto lo tenía guardado por miedo a tener que tragarme mis palabras. Tiene bastante tiempo, aunque quizá menos del que me hubiera gustado. Y es que un buen día me desperté, me levanté y me dí cuenta de que…
Anoche contigo quise soñar,
mas no te soñé.
Tu cara nunca quise olvidar,
mas en sueños la olvidé.
Cuánto te amé ayer,
con tu desprecio exorbitado,
hoy no lo puedo entender,
mas todo ello está superado.
Ahora me doy cuenta:
tu recuerdo está olvidado.
Mi corazón lo intenta,
pero sólo eres pasado.