Delirios de una ensoñación.

Durmiendo plácidamente en tu regazo

embriagado por el dulce sonido de tu risa

creí pisar el cielo.

Allí no tenía conciencia

de mi ser terreno

pues todo estaba hecho,

pues yo estaba satisfecho.

Mirándote un instante,

quedé hipnotizado toda una eternidad,

mas hoy tu ausencia

me devuelve a la realidad.

Ahora miro entre mis manos

y no encuentro nada,

sólo veo mi reflejo en el espejo

aturdido por el delirio que me encierra

en lo más trágico de mi lamento.

Lamento que ahoga la melodía de tu voz,

lamento que perturba por entero mi interior.

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