¿Destino?

Resulta curioso ver cómo nos forjamos nuestro destino con cada paso que damos y con los que no damos también. Esto es algo de lo cual estoy firmemente convencido. No obstante, estamos rodeados de elementos exógenos que se nos escapan, principalmente las personas y sus actos.
Este hecho motiva la creencia en otras personas de que es el destino el que está escrito y poco o nada podemos hacer nosotros, los individu@s, por remediar sus acometidas. Lo que aquí llamo destino otras muchas personas lo denominan Dios (y mil nombres que le podamos dar).
Yo tengo claro que es nuestra voluntad misma en interacción con las demás voluntades la que describen el devenir. No creo en casualidades, aunque es innegable que muchas situaciones y circunstancias son azarosas, pero no pienso que la inmensa mayoría esté predispuesta de tal forma que nada podamos hacer para combatirla.
Podríamos exponer miles de ejemplos de una y otra parte, ejemplos como enfermedades, traiciones, desgracias o también de actitudes de esfuerzo, retos superados, etc. Sin embargo, nada en claro sacaríamos, la balanza quedaría igualada.
También podríamos decir, yo especialmente, que si el destino está escrito…¿quién lo ha escrito?¿por qué ese o esa y no yo, u otr@?¿por qué mover un dedo? La otra parte poco tendría que decir ante tal pregunta (bueno, quizá podrían responder que porque está escrito, cosa que no me vale), pero más que eso, yo siempre pregunto a quienes creen en un destino escrito: ¿es justo que unos tengan escrito un destino mejor que otros?Supongo que ante esta pregunta alguno reponderá que porque el destino o Dios o lo que sea no ejercitó la caligrafía con los cuadernillos rubio, por eso escribe renglones torcidos.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar