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Solitario
Tú y tu soledad,
Solitario rodeado de maldad,
amistad quieres hallar,
pero en nadie puedes confiar,
Solitario busca una mirada de complicidad,
no un espejismo fugaz.
Solitario en presencia ajena,
Solitario que vas con tu pena,
Solitario en compañía,
te pesa el día a día,
Solitario ten sabiduría
y no busques alegría
pues poco te aportaría,
busca en ti la bondad
y encontrarás la felicidad.
Nuevamente Nach para echarme una mano…
Gracias mamá
Un día me levanté de la cama y conmigo se despertaron ciertas dudas que no acertaba a responder, me di cuenta de la dicotomía existente entre pensar y actuar, entre decir y callar, en definitiva entre ser sinceros y valientes frente a ocultar nuestro interior bajo una capa de indiferencia.
Por eso hoy he decido ser valiente, no te equivoques mamá, sabes que no estoy hablando por mí solo, sino también en nombre de los demás, de mis hermanos y de mi padre. Aquéllos no escriben nada pero intentan demostrarlo a su manera, el viejo quizá no lo haga por no estar acostumbrado a hablar de amor.
Trato de hacerte ver el profundo cariño y respeto que te has granjeado entre todos nosotros, porque cuando nos encontramos en el precipicio te buscamos y estás allí desde el inicio, porque aunque no entiendas las situaciones siempre nos ayudas a afrontarlas, porque cuando las espadas están en alto tú siembras la paz, porque cuando algo va mal siempre nos acordamos de ti y cuando va todo bien pasas a un segundo plano aceptándolo con resignación.
Es de suponer que nuestra actitud egoísta es ley de vida, como lo es que algún día nos tengamos que marchar, primero de tus brazos y luego rumbo hacia lo desconocido. Esta cuestión es la razón por la cual me animo a escribirte estas líneas, no quisiera dejar los deberes para última hora y después arrepentirme.
Básicamente intento decirte que cuando el árbol empieza a secarse es cuando más hay que regarlo, pues bien, nuestro cariño será para ti como el agua para el árbol, ese árbol que ha dado a la vida sus frutos, el mismo que nos cobija sin pedir nada a cambio, el mismo que tanto nos ha enseñado.
Y es que de ti hemos aprendido a respetar a los demás como base para respetarnos a nosotros mismos; nos has enseñado que la fidelidad existe; vemos en ti un ejemplo de valentía y perseverancia hasta en las situaciones más difíciles, aunque en alguna ocasión la toalla rozara la lona; en definitiva eres el paradigma de cómo supervivir con dignidad.
Como si de Atlas se tratara, te echas el mundo a tus espaldas y bajo tu cobijo seguimos adelante, con la seguridad de saber que tú nos levantas tras cada caída. Cual Hércules pareces invencible y tu fortaleza se contagia. Por todo ello te doy las gracias, por darme las armas necesarias para afrontar cada situación y superar con solvencia aquéllas más difíciles…gracias mamá.
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