Archivo para la Etiqueta ‘Poema’
Tan sólo quiero…
Pensarte, y soñarte, y mirarte, y tocarte, y sentirte, y conmoverte cual delicado y fugaz soplo de aire gélido, que envuelve un cuerpo desnudo en el sereno de una fría noche de invierno, para estremecerte de tal forma que sólo entre mis brazos llegues a encontrar cobijo y calor…
Y todo se derrumba…
Te sientes bien al ver los frutos de tu duro trabajo, la recompensa a tu inconmensurable sacrificio. Estás rodeado de aquéllos por quienes tanto has dado y te crees admirado por todos. Tienes alguien a quien amar y por quien ser amado. Crees haber llegado a tu cénit tras haber cruzado la meta antaño fijada y te regocijas por ello.
Pero no, la vida te depara grandes sorpresas y duras estocadas de las cuales brota sangre a raudales que, coagulada, se transforma en ríos de negro rencor. Rencor incorregible que se agria al rememorar el estrepitoso derrumbe del feliz mundo que una vez habitaste. Es entonces cuando te das cuenta que eres incapaz de recordar sin dolor, y es en ese momento donde descubres el odio que te carcome y del cual nace tu misantropía.
Por ello…
Donde veías dulces damas,
hoy ves putas por doquier.
Donde fieles amigos,
hoy pajes de alquiler.
Tan sólo hay que mirar hacia otro lado.
Sueños del olvido.
Este texto lo tenía guardado por miedo a tener que tragarme mis palabras. Tiene bastante tiempo, aunque quizá menos del que me hubiera gustado. Y es que un buen día me desperté, me levanté y me dí cuenta de que…
Anoche contigo quise soñar,
mas no te soñé.
Tu cara nunca quise olvidar,
mas en sueños la olvidé.
Cuánto te amé ayer,
con tu desprecio exorbitado,
hoy no lo puedo entender,
mas todo ello está superado.
Ahora me doy cuenta:
tu recuerdo está olvidado.
Mi corazón lo intenta,
pero sólo eres pasado.
Lágrimas dulces.
Anoche el destino me ofreció en copa de oro la ambrosía de la cual se alimenta mi inspiración. Así es, me agasajó con abundantes lágrimas. No eran saladas, pues no salían de unos ojos, sino de un marchito corazón. Eran dulces porque no las provocaba un dolor añejo, nacían de la esperanza de un ser iluso.
Súbitos recuerdos aparecen en su mente. Dolida al ver lo que pudo ser y no fue, atormentada al pensar que sólo fue una tormentosa ilusión fruto de su imaginación. Decepcionada, pues no logra entender por qué no vio un indicio del papel estelar de aquél que en sueños le visita.
Intentó hacerse la dura,
mas bien sé yo que lloró a oscuras.
Gajes de esta vida puta,
que por ver el árbol,
del bosque no disfruta.
Actitud que mal futuro augura
matándole con dolorosa tortura.
Escuchando su lamento,
yo le explico y le comento:
que la angustia del momento
no es un mal eterno;
que no ahogue su mal
aferrándose a esa botella,
pues hay mejor opción
para curar tan vil traición.
No te preocupes por aquello del ayer y mantén viva tu esperanza en el mañana, aunque debes saber que el amor es una droga dura que nos ciega y envenena. Así pues, el mejor antídoto contra el amor es ver la cruda realidad. Por ello te dedico mis letras, para que aprendas a mostrar insipidez en situaciones límite, para que hagas de tu caída tu lección, para que no escuches más los cantos de sirena y, sobre todo, para que tu corazón no vuelva a derramar dulces lágrimas.
‘’No creas ni en dioses ni en genios. Los primeros los crea nuestra mente, los segundos suelen desaparecer una vez han satisfecho deseos…los suyos’’
Delirios de una ensoñación.
Durmiendo plácidamente en tu regazo
embriagado por el dulce sonido de tu risa
creí pisar el cielo.
Allí no tenía conciencia
de mi ser terreno
pues todo estaba hecho,
pues yo estaba satisfecho.
Mirándote un instante,
quedé hipnotizado toda una eternidad,
mas hoy tu ausencia
me devuelve a la realidad.
Ahora miro entre mis manos
y no encuentro nada,
sólo veo mi reflejo en el espejo
aturdido por el delirio que me encierra
en lo más trágico de mi lamento.
Lamento que ahoga la melodía de tu voz,
lamento que perturba por entero mi interior.
Comentarios (11)
Comentarios (35)
Comentarios (6)