Carta a mi ángel


Hoy un ángel emergió de entre las profundas y tenebrosas tinieblas que embargan mi alma. Sólo un gesto le ha bastado para dar luz a mi oscuridad, siento cómo su calidez ha evaporado mis lágrimas y sin saber por dónde, ha entrado en mis sueños. Ahora me pregunto si es el caprichoso destino el que me hizo no sentir su presencia o sólo fue mi lealtad por lo perdido la razón por la cual nunca acerté a verla.
Gracias a ese ángel todo el dolor sufrido parece una anodina anécdota, tan cercana y lejana a la vez que me hace temblar. Un frío sudor recorre mis sienes ante la incertidumbre del destino, ante la paradoja del efímero amor y el eterno dolor, ante la expectativa de un nuevo amanecer tras un largo anochecer de mi ánima.
Aún me pregunto de qué fulgurante manera ha derribado el muro de hostilidad manifiesta que me empeñé en construir, cómo ha conseguido que mi inanimado rostro exhiba una expresión de felicidad ya olvidada y por qué soy yo el objeto de salvación.
Ángel, si has venido a matarme hazlo veloz como el viento, no habrá enfrentamiento, quítame el aliento y no te diré lo que por ti siento. Si has venido a salvarme, para ganas de vivir darme, quédate a mi lado, di una palabra que de sosiego a mi tormento, regálame una mirada fugaz, una presencia constante y seré tuyo a cada instante.

Ya has hecho por mí más de lo que yo jamás podré hacer por nadie.

1 comentario hasta ahora

  1. k... on

    ÁNGEL MALHERIDO, DULCE COMPAÑÍA.NO ME DEJES SOLO NI DE NOCHE NI DE DÍA…


Replica