Archivo de Julio 2008|Página de archivo por mes
Resaca de dolor
”¿Sabes? Me emborraché bebiéndome tus lágrimas de odio y rencor y estuve ebrio por el dolor, creí ser poseedor de tu amor y a cambio te entregué mi mundo. Soñé con aquel presente y vi claro mi futuro. Hoy sueño con el pasado y el mañana se hace oscuro”.
Así es, sombras del ayer se proyectan sin cesar sobre este oscuro presente y perturban mi persona. Recuerdos inéditos hasta entonces que ahora se apoderan de mi ser y no sé por qué, pero más no puedo entristecer, sé lo que debo hacer, aunque no sé si podré.
Tengo un camino que seguir mas no sé por dónde ir, no quiero que me vuelvan a herir pero no voy a huir. A lo lejos un nuevo amor vi venir, no obstante la niebla del devenir le hizo morir.
Devuélveme mi sueño
Digamos que lo acontecido esa noche fue una reconstrucción metafórica de su vida.
Se sentía cansado y buscó refugio al amparo de las sombras, esas que en pequeñas dosis reconfortan pero que a la larga suponen una pérdida de tiempo. Las sombras le sumergieron en un plácido pero artificial sueño, un estado de inconsciencia que te sumerge en la más oscura de las oscuridades, en la más jodida de las realidades, allí donde te crees el dueño de todo y no eres dueño ni de tus actos. De repente sus circunstancias se deforman como imágenes oníricas, no tiene capacidad de reacción porque ya no está en un sueño, ahora es una pesadilla de la cual no quiere salir puesto que salir de ella sería perder su más preciado logro. Vivir esa pesadilla le hace ver desaparecer amigos, le hace martirizar a su madre, le hace anular a su padre, le hace perder a su esposa, le hace arriesgar su vida y la de inocentes, pero él no puede hacer nada, ya hace tiempo que dejó de poseerse a sí mismo. Un toque de atención le hizo darse cuenta a la fuerza que estaba en medio de la oscuridad, que debía cambiar o desaparecer, pero por desgracia ese toque de atención le ha despertado. Con una expresión de resignación e impotencia escupe una lacónica y fulminante expresión: ‘’Me ha robado el sueño sin motivo, llamaré a mi madre para decirle que su hijo ya molesta hasta dormido en la carretera’’. Ahora me excuso diciéndole: ‘’por favor señor siga descansando, no está en condiciones de ir a ningún sitio. Comprenda que le haya molestado’’ Con tono de disculpa me responde: ‘’no se preocupe, hace años que me robó el sueño y ahora me está arrebatando la vida. No puedo dormir si no es drogado’’.
No sabía cómo sonsacarle el culpable de su tragedia. ‘’¿Una desgracia?’’ le pregunté. ‘’Las drogas’’ logré escuchar. Continuó contándome esa misma historia que estamos hartos de escuchar en los programas de televisión, de leer en humildes blogs como éste, pero si hubierais estado allí sabríais que no era una historia más, era su Historia desgarrando su alma y destrozando mi conciencia con cada palabra, pues cada expresión denotaba una infinidad de sentimientos. Pese a todo, se sentía acompañado por su madre y por sus amigos fallecidos, esos mismos que aseguraba le habían salvado la vida desde allá donde estuvieran.
Pasado un rato, me alejé de él sin despedirme, pues sabía que la conversación no terminaría allí. Tenía la certeza de que me acompañaría en mi reflexión pese a que él seguiría intentando reconciliarse consigo mismo para conciliar el sueño y desterrar el insomnio.
Abram,”cuchara de plata”
Sueño perdido, vida muerta.
No sé por qué, pero una letal curiosidad me sedujo a conversar con aquél simulacro de persona. Es lo que parecía, un simulacro, un espejismo, un espectro. Sólo su mirada agotada y leves sonidos emanados de su frágil garganta, apenas un hilo de voz ininteligible, me convencían de la humanidad de ese ente oscuro y extraño.
En medio de la noche estaba recostado semidesnudo en su coche sin hacer nada, sólo su presencia molestaba. Una corta pero inefable conversación destrozaría mi conciencia.
Mientras escribo estas palabras se forma un cúmulo de sensaciones que me provocan una fuerte presión en el pecho. La admiración, la pena, la compasión y la angustia se mezclan con el miedo, el miedo ante lo incierto.
Él nunca leerá estas palabras, quizá mañana cuando se despierte (si es que concilia el sueño) ya no se acuerde del grandullón que le robó su bien más anhelado, puede incluso que si se acuerda de mí sea para saldar esa deuda, pero yo no olvidaré fácilmente la lección de vida que me regaló.
Sus gestos pausados, sus huesos remarcados, su piel amarillenta y su blanquecino rostro dejaban entrever un síntoma inequívoco de derrota, no obstante fue su discurso coherente, insistente y demoledor la prueba irrefutable de su maltrecha realidad. Una realidad en la que dormir es un privilegio y pensar con claridad algo imposible.
Me atreví a despertarlo creyendo poder hacerle un bien, pero sin saberlo cometí un delito doloso, me ayudé a mí mismo reconstruyendo su vida con los retazos de su memoria, le robé su sueño y no sé si arrepentirme o alegrarme.
Se mostró más educado que muchos de traje y corbata, más comprensivo que muchas de rimmel London y kilos de maquillaje y más sabio que muchos con cátedras. Su educación le hizo ser comedido en la reacción, nada de enfados; su comprensión me cedió la razón aun sin tenerla; su sabiduría me dio una lección de vida.
De su boca salía con insistencia lo que más quería, lo único que le quedaba: su pobre madre. A su memoria llegaron recuerdos de amigos perdidos, de vivencias pasadas. Su proyecto más urgente ya es inalcanzable: eliminar el desvelo y recuperar el sueño.
Amar amándonos
Querría mirarte a los ojos y ver el amor retenido, que mirases a los míos y curases mi corazón herido. Espero que soples a mi oído palabras de amor que aviven este fuego extinguido. Ojalá tus manos sacudan los últimos restos de una victoria perdida, de una derrota encajada, de una esperanza ahogada, pues quisiera que mis dedos alcanzaran la ternura de tu alma. Deseo que tu Ser anide en mi mente, en mi subconsciente, y que permita evadirme de la cruel realidad trasladándome a un idílico paraíso donde tú serás Eva y Yo Adán. Allí la pasión romperá las noches, allí las únicas lágrimas que brotarán serán de felicidad, desde el amanecer recorreremos juntos de la mano la senda del destino y amar amándonos será nuestro sino.
Carta a mi ángel

Hoy un ángel emergió de entre las profundas y tenebrosas tinieblas que embargan mi alma. Sólo un gesto le ha bastado para dar luz a mi oscuridad, siento cómo su calidez ha evaporado mis lágrimas y sin saber por dónde, ha entrado en mis sueños. Ahora me pregunto si es el caprichoso destino el que me hizo no sentir su presencia o sólo fue mi lealtad por lo perdido la razón por la cual nunca acerté a verla.
Gracias a ese ángel todo el dolor sufrido parece una anodina anécdota, tan cercana y lejana a la vez que me hace temblar. Un frío sudor recorre mis sienes ante la incertidumbre del destino, ante la paradoja del efímero amor y el eterno dolor, ante la expectativa de un nuevo amanecer tras un largo anochecer de mi ánima.
Aún me pregunto de qué fulgurante manera ha derribado el muro de hostilidad manifiesta que me empeñé en construir, cómo ha conseguido que mi inanimado rostro exhiba una expresión de felicidad ya olvidada y por qué soy yo el objeto de salvación.
Ángel, si has venido a matarme hazlo veloz como el viento, no habrá enfrentamiento, quítame el aliento y no te diré lo que por ti siento. Si has venido a salvarme, para ganas de vivir darme, quédate a mi lado, di una palabra que de sosiego a mi tormento, regálame una mirada fugaz, una presencia constante y seré tuyo a cada instante.
Ya has hecho por mí más de lo que yo jamás podré hacer por nadie.
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